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Sin fe y sin fuerzas

22 feb. 2024

Reflexión

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Sin fe y sin fuerzas, pero, cediendo el control… 


Si alguien abre su corazón en un momento de desesperación y nos comparte que ha perdido la fe en todo y las fuerzas para continuar, eso nos debe alertar, pero a la vez nos debe alegrar, pues acude a nosotros por auxilio y es nuestra mejor oportunidad de compartirle las buenas nuevas de nuestro Salvador. 


Pero, ¿qué tal si muchos de los que ya conocemos y amamos profundamente al Señor sentimos tanto peso sobre nuestros hombros, que no sabemos cómo sobrellevar la carga? Ya sea por la pérdida de un ser querido, por una enfermedad o por no ver nuestros sueños cumplidos... Sin duda, el enemigo trabaja arduamente para que cada uno de los escenarios anteriores se lleven a cabo, pero Dios en su infinita misericordia nos muestra que Él tiene cuidado de nosotros, sus hijos, y que en cada proceso nos permite crecer más en fe y en las fuerzas que creímos perder. 


Si estás viviendo algo parecido, ¿qué te parece si le das la oportunidad al Señor de sanar tu corazón, de limpiar tus heridas, de mostrarte su amor y de darte la paz que tanto necesitas? Es que, por más que me esfuerce en brindarte otra solución, no la hay, pues Él es nuestra única opción y sinceramente…¡Que alivio saberlo!


Salmos 147:3 (RVR1960) "nos enseña que Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas."


En la vida seguramente hemos atravesado y seguiremos atravesando momentos desafiantes que nos hacen sentir sin aliento y sin salida, pero te aseguro que nada está perdido. Te animo a renunciar a todo pensamiento contrario y desalentador que llegue a tu mente con la intención de frenarte, y deposítalos en las manos del Señor. 


Mateo 11:28 (NTV) "Luego dijo Jesús: Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso." 


Renuévate diariamente en Cristo, permítele ser tu aliado en todo y que te guíe en cada uno de tus pasos. Recupera con Su ayuda la fe y las fuerzas que creíste perder, por algo que perdiste o un sueño que aún no ves cumplido, tomando en cuenta que en su sabiduría, Dios concederá lo que es mejor para ti. Es por eso que hoy te animo a seguir adelante poniendo cada uno de tus planes en Sus manos y cobrar ánimo en medio del proceso. ¡Dios te bendiga!

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