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¡No callemos!

15 feb. 2024

Motivación

Reflexión

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Este tema me ha hecho eco está úlima semana y quiero iniciar con esta pregunta:

¿Alguna vez te has senido atrapado por algo que hiciste mal? Pues... ¡Bienvenido al club! Todos hemos estado allí. Cuando leemos de David en el Salmo 32:3, él nos enseña cómo lidiar con la culpa y encontrar la libertad en Dios.


En el Salmo 32, podemos ver un grito de alivio después de una larga batalla. Y es así como muchas veces la culpa nos hace sentir, y antes de continuar quiero decirte que el enemigo busca que callemos, nos aislemos, nos descalifiquemos y que pensemos que por causa de nuestra falla no somos dignos de nada, pero hoy por medio de estas lineas te quiero recordar que hubo alguien que sabiendo tu falla y la mía decidió por amor entregar su vida. ¡Ánimo! ¡Dios está esperando por ti!


En el versículo 3, el salmista nos muestra cómo se sintió David antes de soltar su carga.


La carga del pecado no confesado:

Este capítulo de la Biblia comienza con la declaración: "Mientras callé, se envejecieron mis huesos". Y cuando leía esto no lo comprendía, hasta que me encontré en una situación donde por más que sabía que debia hablar, ¡no lo hacía! Sobre pensaba una y otra vez, y eso solo me llevaban a estancarme y callarme. Sentía que envejecía prematuramente, como si estuviera en modo alarma todo el tiempo.


La confesión nos da libertad:

¡Aquí viene la buena noticia! David nos muestra que la confesión es como abrir las ventanas de una habitación cargada. Aunque puede ser difícil, el acto de decir la verdad sobre nuestras faltas es como dejar que entre un soplo de aire fresco. La honestidad es el primer paso hacia la paz interior. 


La gracia del perdón divino (lo mejor de todo):

La reacción de Dios. Cuando finalmente dejamos de esconder nuestras faltas, Dios nos recibe con los brazos abiertos. Es como si nos estuviera esperando, listo para decirnos: "Estoy aquí. Te amo. Estoy dispuesto a perdonar". ¡Esa es una gracia increíble! Siempre hay esperanza en Dios. La confesión puede ser difícil, pero la libertad que viene después es digna de celebración. Que este Salmo nos inspire a ser honestos con nosotros mismos, con Dios y con los demás, y a experimentar la maravillosa libertad que viene del perdón divino.


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