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¡Huh! ¿Misericordia?

6 mar. 2024

Reflexión

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No sé si en algún momento te has puesto a pensar, en lo difícil que es tener y hacer misericordia. En mi caso, muchas cosas me molestan y mi tolerancia es poca... Pero quiero contarte que la falta de misericordia, es la falta de humildad. Es un estado, donde a veces olvidamos que no somos totalmente justos y que todos somos una obra en proceso, en las manos del Señor.


Jesucristo socializaba con pecadores, cobradores de impuestos (los más odiados por el pueblo) y personas despreciadas. Te cuento esto, porque hace unas semanas estaba pasando unos momentos difíciles, donde me daba cuenta de todo lo feo que tenía en mi y lo tanto que me faltaba para poder verdaderamente tener la altura del varón perfecto (ser como Cristo). Y fue en ese momento, donde el Señor me llevó al siguiente versículo:


Mateo 9:12-13 NTV
(12) Cuando Jesús los oyó, les dijo: «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí». (13) Luego añadió: «Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores».


Este versículo me cayó como pedrada, que me noqueó, pero también como miel, que endulzaba nuevamente mi corazón... ¿Cómo así, me preguntarás? Pues me refiero a que, me hizo entender que:

1. No soy más ni menos, que cualquier persona que peca, porque todos somos obras en proceso.

2. Si Jesús se sentaba y amaba a los "peorcitos", significa que nosotros no somos lo malo que tenemos, sino que somos la obra que Dios ya predestinó, y Él desea que nos sentemos a disfrutar de la victoria que nos dio.

3. No somos llamados a juzgar ni medir a otras personas, sino a reconocer nuestros propios pecadoos y amar al prójimo.

4. Somos llamados a tener y hacer misericordia.


Hoy solo quiero recordarte que no debemos juzgar, ni medir a otras personas, pero si a nosotros mismos... Y la misericordia, es un requisito para ser un buen hijo de Dios... no podemos menospreciar ni despreciar a nadie, porque si nuestro Padre celestial nos manda a amar, debemos amar, porque Él es el único juez verdadero y justo. Finalmente, recuerda que Jesús toma como sacrificio de obediencia: la misericordia y la compasión.

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