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Descanso o Renuncia

Entendí que el yugo del Señor es fácil y su carga es ligera. Entendí que Él mismo nos dice que acudamos a Él cuando estemos cansados y cargados porque Él nos hara descansar.

5 sep. 2023

Motivación

Reflexión

Entendí que el yugo del Señor es fácil y su carga es ligera. Entendí que Él mismo nos dice que acudamos a Él cuando estemos cansados y cargados porque Él nos hara descansar.

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“Ustedes necesitan tener fortaleza en el sufrimiento, para hacer la voluntad de Dios y recibir así lo que él ha prometido.”

‭‭Hebreos‬ ‭10‬:‭36‬ ‭DHHDK‬‬


“Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.”

‭‭Hebreos‬ ‭10‬:‭36‬ ‭NTV‬‬


Hablemos un poco de la perseverancia y de lo bonito que se escucha pero lo difícil que es.


Perseverar. Permanecer. Resistir.


Qué hermoso es lograrlo, qué difícil es hacerlo.


Durante mucho tiempo batallé en mi mente con el concepto de la permanencia. Pensaba que permanecer era no detenerme nunca, no tener permiso para descansar, no tener permiso para darme el lujo de bajar la intensidad. Pensaba que permanecer era seguir sin parar y desgastarme, si era necesario, hasta lograr el objetivo.


Esto me destruía.


Llegaba a agotarme tanto en mis fuerzas físicas, mentales e incluso emocionales, que cuando se me acababa la batería, lo único que quería era darme por vencida y renunciar. 


Luego de un tiempo lo entendí mejor.


Entendí que el yugo del Señor es fácil y su carga es ligera. Entendí que Él mismo nos dice que acudamos a Él cuando estemos cansados y cargados porque Él nos hara descansar.


Palabra clave: descansar


Dios hablaba a mi corazón y me recordaba que Él no exige que yo sea una máquina imparable y que entre Sus propósito no está quemarme o fundirme de cansancio en la carrera. 


Al final, la carrera de la fe es larga y no se gana por velocidad o ímpetu, ni si quiera por quién llega primero. Esta carrera se gana cuando se corre correctamente, con perseverancia, aprendiendo en el camino, descansando (si, descansando en el Señor para que cuando nos cansemos sea Él quien renueve nuestras fuerzas) y llegando a la meta con gozo, de Su mano y en Su tiempo, habiendo cumplido Su propósito y Su voluntad.


Así que me detuve a pensar “lo he estado haciendo mal.”


Me di cuenta que parte del camino es dejar que Su vara y Su cayado me infundan aliento cuando estoy en dificultad, y acudir a Él cuando estoy cansada para que Él me haga descansar. Parte de la carrera, a diferencia de cómo son las cosas aqui en la tierra, es saber descansar para no verme tentada a renunciar.


Cuando aprendemos a descansar a tiempo y a permitirle al Señor darnos esos momentos de refrigerio y calma, le damos el espacio al Espíritu Santo para renovar nuestras fuerzas y eso hace que logremos llegar cada vez más lejos. Cuando pretendemos hacerlo todo nosotros y todo en nuestras fuerzas, solemos llevarnos al límite y una vez llegamos a ese límite, muchos de nosotros estamos tan cansados que ya ni siquiera contemplamos la opción del descanso o de darnos un “break”, sino que, en nuestra desesperación y necesidad de detenernos, contemplamos rendirnos y renunciar. Pensamos “hice todo lo que pude, pero ya me cansé” y es ahí cuando queremos “tirar la toalla”.


Hoy te motivo a que desaprendamos el llegar al límite, el desgastarnos, y aprendamos, en su lugar, a descansar cuando lo necesitemos y permitirle a Él renovar nuestras fuerzas.


Estamos diseñados para poder con todo. 

La Biblia nos lo dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”


Así que tranquilo. No somos  máquinas, somos hijos de un Padre que sabe darnos descanso y nuevas fuerzas.


Si te cansas, ¡descansa!

¡Descansa, pero no renuncies!

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