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Cristo para Todos

El hecho de que nuestro Señor no haga acepción de personas pone de manifiesto el deseo de que todo el mundo, independientemente de su nivel social, académico, nacionalidad o grupo étnico, reciba el Evangelio y crea.

13 jun. 2023

Motivación

El hecho de que nuestro Señor no haga acepción de personas pone de manifiesto el deseo de que todo el mundo, independientemente de su nivel social, académico, nacionalidad o grupo étnico, reciba el Evangelio y crea.

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Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas… 

Hechos 10:34 (BJ3-Biblia de Jerusalén 3era edición)


El hecho de que nuestro Señor no haga acepción de personas pone de manifiesto el deseo de que todo el mundo, independientemente de su nivel social, académico, nacionalidad o grupo étnico, reciba el Evangelio y crea. Esto nos tiene que dejar claro a todos los ya creyentes que en Cristo no hay barreras y debe ser para todos.


Sin embargo, suele ser complicado entender que Dios, nuestro Padre Celestial, ofrece Su amor y Su gracia. Además que cualquiera puede recibirlo y la forma en que los demás también lleguen a Jesús es por medio de nosotros. No se requiere una especialidad o una posición específica porque todos, los que nos proclamamos cristianos, estamos en capacidades y facultades para poderle presentar a Cristo a los demás. Todo depende si nuestra actitud de santidad sincroniza con la de Jesús y la voluntad de Dios.


Si vemos el inicio de este blog y nos trasladamos a la época en que Pedro dio este discurso, la reputación que tenía es que era del vulgo y sin letras, pero tenía al Espíritu Santo y su testimonio era intachable e irreprochable. Algo curioso a mencionar es que los estudiosos dicen que éste fue el primer discurso de Pedro ante un auditorio no judío y que a pesar de no manejar bien otros idiomas y costumbres, todos le lograron entender cuando dijo que Dios no hace acepción de personas.


Pedro se atrevió a tomar la Palabra como lo hizo nuestro Señor Jesús Mateo 5:2 cuando dio las bienaventuranzas. Y este valor y fuerza solo pudo ser adquirido por obra del Espíritu Santo para ir y hablarle a las demás naciones sobre que la misericordia del Señor, Su amor, Su gracia, Su favor y Su salvación era para todos los que en Él creyeran y confesaran Su nombre.


Puede que algunos digan que este pensamiento de que Cristo es para todos fue un movimiento que arrancó desde el Nuevo Testamento, pero tengamos en cuenta que también ya en el Antiguo Testamento había profecías de índole universalista, anunciando que judíos y gentiles formarían un solo pueblo bajo la dirección del Mesías.


Miremos lo que dice Joel 2:28 “Después de esto yo derramaré mi espíritu sobre todo mortal y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos tendrán sueños, vuestros jóvenes verán visiones.”


En cada nación hay corazones abiertos a Dios, listos para recibir el Evangelio, pero alguien tiene que anunciarlo. Ese alguien somos nosotros y porque buscar a Dios no es suficiente, la gente debe tener un encuentro con Él por medio de Jesucristo.


La intención de Dios no es destruir sino restaurar. El amor, favor, misercordia, gracia, perdón y todo lo bueno de Dios es para todos nosotros por medio de Cristo Jesús. No desaprovechemos la oportunidad, confianza y privilegio que se nos ha dado de compartir a Cristo para todos.


¡Que el Señor añada bendición a Su Palabra!

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